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Código de Ética

 

NORMAS DE ÉTICA PROFESIONAL

Anexo al Boletín Oficial nº 1748 de fecha 8/10/1982

                                                                                                                                               
Resolución Nº 2/82 del Consejo Superior del Colegio de Abogados y Procuradores de la Provincia de Neuquén - Acta Número Quince - Fº 34 - Tº 1 - Reunión de Fecha 14-9-82.

VISTO Y CONSIDERANDO:

Que es imperativo sancionar un cuerpo de normas que estatuya el marco dentro del cuál se regulen los aspectos éticos del ejercicio de la profesión, en la relación entre los colegiados entre sí, y la de éstos con los clientes y con los integrantes del Poder Judicial, y terceros en general vinculados al referido desarrollo de la tarea de los abogados y procuradores de la Provincia.

Que tal cometido es competencia del Colegio de Abogados y Procuradores de la Provincia, en  mérito a lo preceptuado por el artículo 33, inciso 10º de la Ley Provincial Nº 685, en su correcta interpretación.

Que el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires tiene en vigencia desde el 1º de agosto de 1954 un completo y ponderado Código de Ética Profesional, elaborado por especialistas en la materia, previa compilación y adaptación, de valiosos antecedentes nacionales y extranjeros.

Que este Colegio de la Provincia del Neuquén, tras los estudios realizados, ha considerado perfectamente aplicables a la jurisdicción provincial las normas aludidas, las que en modo alguno resultan incompatibles con la legislación vigente en Neuquén ( Ley 685 ), y las que prácticamente abarcan la totalidad de las hipótesis susceptibles de preveer en el campo de la ética profesional, sin olvidar que un cuerpo normativo de esa naturaleza bajo concepto alguno puede ser taxativo en su enumeración, quedando siempre a salvo la inteligencia de que los deberes y obligaciones que se enuncian no pueden ser entendidos como negando o excluyendo la vigencia de otras reglas que, sin estar especificadas, se derivan imperativamente de las condiciones esenciales del ejercicio de la abogacía, como sabiamente lo dispone el artículo 43º  "Regla General de Interpretación" del Código de Ética del Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires.

Que por todo ello, por unanimidad de sus integrantes, el Consejo Superior del Colegio de Abogados y Procuradores de la Provincia del Neuquén,

RESUELVE:

Artículo 1º): Adoptar como Código de Ética para los Abogados y Procuradores de la Provincia del Neuquén, el cuerpo de "NORMAS DE ETICA PROFESIONAL", sancionado por el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires con fecha 1º de agosto de 1954, el que regirá en toda su extensión y en todo cuanto no resulte expresa o implícitamente incompatible con la legislación vigente en la Provincia del Neuquén para el ejercicio de la Abogacía, aranceles profesionales, y la facultad disciplinaria de los magistrados del Poder Judicial.

Artículo 2º): La presente Resolución entrará en vigencia a partir de los quince días de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia del Neuquén.

Artículo 3º): Cada Colegio Departamental notificacrá la presente a los respectivos Tribunales de Ética y Disciplina, con adjunción de copia auténtica del cuerpo de normas adoptado, y la difundirá entre sus colegiados.

Artículo 4º): Comuníquese al Tribunal Superior de Justicia de la Provincia del Neuquén, regístrese y archívese. Neuquén, 14 de setiembre de 1982.

 

    Dr. Oscar Parrilli                                                                    Dr. Roberto E. Natali
Secretario                                                                                    Presidente

 

NORMAS DE ÉTICA PROFESIONAL

El artículo 25, inc. 8º, de la Ley 5177 y el artículo 32, inc. b, del decreto nº 5410/49, imponen al Colegio de Abogados de la Provincia la obligación de dictar Normas de Ética para los abogados.

Una Comisión Especial constituída por los doctores Sixto F. Ricci, Presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial del Sudoeste, y Santiago Cenoz, Presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de la Costa Sud, tuvo a su cargo la redacción del proyecto.

Con gran conciencia y sin apresuramientos fue estudiado por el Consejo Superior, pasado dos veces en consulta a los Colegios Departamentales, tratado en última revisión el 25 de febrero de 1954, y sancionado en esa oportunidad. Las modificaciones que se introdujeron al proyecto no afectaron su valor originario.

El abogado en la Provincia de Buenos Aires tiene ya su Estatuto Moral complementario del Estatuto Legal. Ambos se complementan y regirán la actuación y la conducta profesional.

Las siguientes Normas de Ética se hallan en vigencia desde el 1º de agosto de 1954.


ADVERTENCIA
 

Las referencias puestas al final de cada artículo corresponden, salvo tres o cuatro excepcionales remisiones a Cressoniéres, Calvento y la ley reglamentaria de la profesión de escribano en la Provincia, a los cuatro ordenamientos siguientes :

a) Reglas de Ética adoptadas por la Asociación del Foro de Nueva York en su 32º Congreso Anual celebrado en Búfalo en enero de 1909, difundidas en el país por traducción del doctor O. Rodriguez Saráchaga y publicadas por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires en 1919 ( se las designa con las abreviaturas de N. Y. ).

b) Normas de Ética Profesional del Abogado, proyectadas por el Dr. J.M. Gonzalez Sabathié y sancionadas por la Federación Argentina de Colegios de Abogados el 26 de mayo de 1932 ( se las designa con la abreviatura Fed. ).

c) Anteproyecto del Código de Ética y Decoro del Abogado, de la Federación Argentina de Colegios de Escribanos, con tres secciones de numeración independiente, Normas de Ética, Normas de Decoro y Deberes Particulares ( que se designan con la abreviatura general del Proyec. Fed. y los agregados especiales Et., Dec. y Deb. Part., respectivamente ).

d) El proyecto de Código Unificado de Ética Profesional, aprobado en la Quinta Conferencia Interamericana de Abogados, realizada en Lima en 1947, y recomendada por la Sexta Conferencia celebrada en Detroit, Michigan, en 1949, para la preparación de códigos uniformes por las asociaciones afiliadas. Se basa en el anteproyecto formulado por la Barra Mejicana ( se le designa con la abreviatura Unif. ).


SECCION PRIMERA

NORMAS GENERALES


Artículo 1º - Esencia del deber profesional. Conducta del abogado. 

El abogado debe tener presente que es un servidor de la justicia y un colaborador de su administración; que su conducta ha de estar caracterizada por la probidad y la lealtad, y por el desempeño con dignidad de su ministerio; y que la esencia de su deber profesional es consagrarse enteramente a los intereses de su cliente, y poner en la defensa de los derechos del mismo su celo, saber y habilidad, siempre con estricta sujeción a las normas morales.
La conducta profesional supone, a la vez, buen concepto público de la vida privada del abogado.
( Unif.1; Fed. 1 y 4; N.Y. 15 )

Artículo 2º - Defensa del honor profesional.

El abogado debe mantener el honor y la dignidad profesional. No solamente es un derecho, sino un deber, combatir por todos los medios lícitos, la conducta moralmente censusarable de jueces y colegas y denunciarla a las autoridades competentes o a los Colegios de Abogados.
( Unif. 2; Fed. 45; N.Y. 29; Proyec. Fed. 3 Deb Part. )

Artículo 3º -  Independencia

El abogado debe guardar celosamente su independencia frente a los clientes, los poderes públicos, los magistrados y demás autoridades ante las cuales ejerza habitualmente; y en el cumplimiento de su cometido profesional, debe actuar con independencia de toda situación de interés que no sea coincidente con el interés de la justicia y con el de la libre defensa de su cliente; si así no pudiera conducirse debe rehusar su intervención.
( Fed. 1, N.Y. 32 )

Artículo 4º - Desinterés

El espíritu de lucro es extraño fundamentalmente a la actividad de la abogacía.
El abogado, aunque debe defender su derecho a la digna retribución de su trabajo, debe tener presente que el provecho es sólo un accesorio del fin esencial de la profesión y no puede constituir decorosamente el móvil determinante de su ejercicio.
Dentro de la medida de sus posibilidades y con sujeción a la ley  y a las presentes normas, el abogado debe prestar su asesoramiento a toda persona urgida o necesitada que se lo solicite, con abstracción de que sea o no posible la retribución. Le está impuesto en especial, como un deber inherente a la esencia de la profesión, defender gratuitamente a los pobres.
( Unif. 7 y 33, Fed. 3 y 6, N.Y. 4, Proyec. Fed. 5 Deb. Part. )

Artículo 5º - Respeto a la ley

Es deber primordial del abogado respetar y hacer respetar la ley y las autoridades legítimas.
( Fed. 4, Proyec. Fed. 1 Deb. Part. )

Artículo 6º - Vercidad y buena fe

La conducta del abogado debe estar garantizada por la veracidad y la buena fe. No ha de realizar o aconsejar actos fraudulentos, afirmar o negar con falsedad, hacer citas inexactas o tendenciosas, ni realizar acto alguno que estorbe la buena y expedita administración de justicia o que importe engaño o traición a la confianza pública o privada.
Tampoco debe permitir ni silenciar las irregularidades en que incuran las personas que ejerzan funciones públicas o cargos privados.
( Unif. 3 y 4, Fed. 2, N.Y. 22 y 32, Proyec. Fed. 2 y 3, Et. )

Artículo 7º - Abusos de procedimiento. Perjuicios innecesarios.

El abogado debe abstenerse del empleo de recursos o medios que, aunque legales, importen una violación a las presentes normas y sean perjudiciales al normal desarrollo del procedimiento, de toda gestión puramente dilatoria que, sin ningún propósito justo de defensa, entorpezca dicho desarrollo, y de causar aflicciones o perjuicios innecesarios.
( Unif. 5, Fed. 12, N.Y. 30, Proyec. Fed. 9, Et. )

Artículo 8º - Acusaciones Penales

El abogado que tenga a su cargo una acusación criminal, ha de considerar que su deber primordial es conseguir que se haga justicia, y no obtener la condenación del acusado.
( Unif. 9, N.Y. 5 )

Artículo 9º - Calidad de las causas. Defensa de acusados.

El abogado no debe abogar o aconsejar en causa manifiestamente inmoral, injusta o contra disposición literal de la ley, sin perjuicio de asumir las defensas criminales con abstracción de la propia opinión sobre la culpabilidad del acusado.
No puede aconsejar ni aceptar causa contraria a la validéz de un acto jurídico, en cuya formación haya intervenido profesionalmente.
( Unif. 6, Fed. 19, N.Y. 31 )

Artículo 10º - Aceptación o rechazo de asuntos

Dentro de las normas del artículo precedente, el abogado tiene libertad para aceptar o rechazar los asuntos en que se solicite su patrocinio, sin necesidad de expresar los motivos de su resolución, salvo el caso de nombramiento judicial o del Colegio de Abogados, en que la declinación debe ser justificada. Cuando voluntaria o necesariamente manifieste los motivos de su resolución, debe hacerlo en forma de no causar agravio o perjuicio a la defensa cuyo patrocinio rehusa.
Al resolver sobre la aceptación o rechazo, el abogado debe prescindir de su interés personal y cuidar que no influyan en su decisión el monto pecuniario del asunto, ni el poder o la fortuna del adversario. No debe aceptar asuntos en que haya de sostener tesis contrarias a sus convicciones, aunque, excepcionalmente, podrá aducir una tesis contraria a su opinión, dejando claramente a salvo ésta, si aquélla fuere ineludible por virtud de ley o de la jurisprudencia aplicable. Debe, asimismo, abstenerse de intervenir, cuando no esté de acuerdo con el cliente en la forma de realizar la defensa, o cuando una circunstancia de parentesco, amistad u otra cualquiera, pudiera afectar su independencia. En suma, el abogado no debe hacerse cargo de un asunto sino cuando tenga libertad moral para dirigirlo o atenderlo.
( Unif. 6, Fed. 19, N.Y. 31 )

Artículo 11º - Secreto profesional. Su extensión y alcance.

El abogado debe guardar rigurosamente el secreto profesional.
I) La obligación de la reserva comprende las confidencias recibidas del cliente, las recibidas del adversario, las de los colegas, las que resulten de entrevistas para conciliar o realizar una transacción, y las hechas por terceros al abogado en razón de su ministerio. En la misma situación se encuentran los documentos confidenciales o íntimos entregados al abogado.
II) La obligación de guardar secreto es absoluta. El abogado no debe admitir que se le exima de ella por ninguna autoridad o persona, ni por los mismos confidentes. Ella da al abogado el derecho ante los jueces, de oponer el secreto profesional y de negarse a contestar las preguntas que lo expongan a violarlo.
III) Ningún asunto relativo a un secreto que se le confíe con motivo de su profesión, puede ser aceptado por el abogado sin consentimiento previo del confidente.
( Unif. 10 y 11,  Fed. 16 y 17, Proyec. Fed. 8, Et. )

Atículo 12º - Extinción de la obligación de guardar secreto profesional.

   I) La obligación del secreto profesional cede a las necesidades de la defensa personal del abogado, cuando es objeto de acusaciones por su cliente. Puede, entonces, revelar tan sólo lo que sea indispensable para su defensa y exhibir los documentos que aquél le haya confiado.
II) Cuando un cliente comunica a su abogado la intención de cometer un delito, la reserva de la confidencia queda librada a la conciencia del abogado, quien, en extremo ineludible, agotados otros medios, puede hacer las revelaciones necesarias para prevenir el acto delictuoso o proteger a las personas en peligro.
( Unif. 12, Fed. 18, Proyec. Fed. 8, Et. )

Artículo 13º - Incitación a litigar, avenimientos y transacciones. Pasiones de los clientes.

   I) Es contrario a la dignidad del abogado, fomentar conflictos o pleitos. También lo sería ofrecer espontáneamente sus servicios o aconsejar oficiosamente, con el objeto de procurarse un cliente o provocar se instaure un pleito, excepto los casos en que vínculos de parentesco o de una íntima confianza lo justifiquen.
II) Es deber del abogado favorecer las posibilidades de avenimiento y conciliación o de una transacción. Tal deber es más imperioso en los conflictos de familia y en general entre parientes, en los cuales la intervención del abogado debe inspirarse en el propósito de allanar o suavizar las diferencias.
III) El abogado no debe estimular las pasiones de sus clientes y se abstendrá de compartirlas.
( Unif. 16, Fed. 21, Proyec. Fed. 7 Deb. Part. )

Artículo 14º - Ciudado y honor de la responsabilidad

El abogado debe cuidar su responsabilidad y hacer honor de la misma.
I) No debe permitir que se usen sus servicios profesionales o su nombre, para facilitar o hacer posible el ejercicio de la profesión por quienes no están legalmente autorizados para ejercerla.
II) Afecta el decoro del abogado la firma de escritos en cuya preparación o redacción no ha intervenido.
III) No es aceptable que el abogado se exculpe de los errores y omisiones en que incurra en su actuación pretendiendo descargarlos en otras personas, ni de actos ilícitos atribuyéndolos a instrucciones de su cliente.
IV) El abogado debe adelantarse a reconocer la responsabilidad derivada de su negligencia o actuación inexcusable, allanándose a resarcir los daños y perjuicios causados alcliente.
( Unif. 23 y 28, Fed. 13, Proyec. Fed. 6 y 8, Dec. )

Artículo 15º - Incompatibilidades

       I) El abogado debe respetar  las disposiciones legales que establecen las incompatibilidades de la profesión, absteniéndose de ejercerla cuando se encuentre en algunos de los casos previstos.
II) Debe evitar, en lo posible, la acumulación al ejercicio de la profesión, de cargos o tareas susceptibles de comprometer su independencia, insumirle demasiado tiempo o resultar inconciliable con el espíritu de la abogacía, tales como el ejercicio del comercio o la industria, las funciones públicas absorbentes y los empleos en dependencia que no requieran título de abogado.
III) Es recomendable que el abogado evite, en lo posible, los mandatos sin afinidad con la profesión, los depósitos de fondos y administraciones, y en general las gestiones que puedan dar lugar a acciones de responsabilidad y rendición de cuentas.
IV) El abogado legislador o político, debe caracterizarse por una cautela especial, preocupándose en todo momento de evitar que cualquier actitud o expresión suya pueda ser interpretada como tendiente  a aprovechar su influencia política o su situación excepcional. No aceptará designaciones de oficio que no se hagan por sorteo.
( Fed. 10, Cressoniéres, pag. 20 de la Trad. )

Artículo 16º

El abogado no debe procurarse clientela por medios incompatibles con la dignidad profesional ni recurrir directamente o por terceras personas o intermediarios remunerados, para obtener asuntos. Tampoco debe celebrar contratos de sociedad profesional con personas que no sean abogados o procuradores.

Artículo 17º -  Estudio. Decoro en la atención de la clientela

Debe estimarse que el Estudio es indispensable para la debida actuación del abogado en el ejercicio de su profesión.
I) El abogado debe cumplir la obligación de tener Estudio, manteniendo dentro de la jurisdicción departamental una oficina digna de la calificación de tal. En ella debe concentrar la atención personal y predominante de sus asuntos y de los clientes, de modo que sirva para determinar el asiento principal de su actividad profesional. El mismo Estudio puede serlo de dos o más abogados, siempre que estén asociados o compartan la actividad profesional, lo que se hará saber al respectivo Colegio.
II) El abogado que teniendo el asiento principal de su profesión fuera de la Provincia, actúe en ésta y no establezca y atienda el Estudio en las condiciones expresadas, debe fijarlo a los efectos de la ley y de la presente disposición en el Estudio de otro abogado, vinculado a su actividad en la Provincia, lo que se hará saber al respectivo Colegio.
III) Sólo en casos justificados, puede el Abogado atender consultas y entrevistar a los clientes fuera de su Estudio o del de otro colega. 
IV)El abogado no deberá dar su nombre para denominar un Estudio sin estar vinculado al mismo.
V) Cada Colegio Departamental podrá habilitar dependencias para destinarlas a que sus matriculados o matriculados de otro Colegio Departamental puedan llevar adelante la atención de su clientela.
(Texto conforme Resol. Nº 001/2015 - BO 19-02-2016)

 

Artículo 18º - Publicidad

El abogado debe reducir su publicidad a avisar la dirección de su Estudio, sus nombres, títulos científicos y horas de atención al público.
No debe publicar ni inducir a que se hagan públicas notificaciones o comentarios vinculados a los asuntos en que intervenga, a la manera de conducirlos, la importancia de los intereses comprometidos y cualquier ponderación de sí mismo. Debe abstenerse de publicar escritos judiciales o las discusiones mantenidas con relación a los mismos asuntos. Si circunstancias extremas o causas particulares muy graves justifican una exposición al público, no debe hacerse anónimamente, y en ese caso, que es mejor evitarlo, no deben incluirse referencias a hechos extraños al proceso, más alla de las citas y documentos de los autos.
Concluído el proceso, puede publicar en forma ponderada y respetuosa sus escritos y las sentencias y dictámenes del expediente, pero no los escritos del adversario sin autorización de su letrado.
( Unif. 13, 14 y 15,Fed. 15, N.Y. 20, Proyec. Fed. 10 Dec., Calvento, notas a los incisos 4º y 5º del Art. 14 )

Artículo 19º - Estilo

En sus expresiones verbales o escritas, el abogado debe usar la moderación y energía adecuadas, tratando de decir nada más que lo necesario al patrocinio de se le ha confiado. En la crítica del fallo o de los actos de un magistrado, y en las contestaciones y réplicas dirigidas al colega adversario, debe mantener el máximo respeto, absteniéndose de toda expresión violenta o agraviante. Debe tratar a los litigantes, testigos y peritos del juicio con la consideración debida. La severidad en el trato que puedan imponer las exigencias de la defensa, no autoriza ninguna vejación inútil o violencia impropia. El cliente no tiene derecho a pedir a su abogado que falte a la parte contraria o que incurra en personalismos ofensivos.
( Fed. 7, N.Y. 18, Proyec. Fed. 6, Dec. )

Artículo 20º - Puntulidad

Es deber del abogado ser puntual con los tribunales y sus colegas, con los clientes y con las partes contrarias, y ser preciso y directo en todo cuanto se expida.
( Unif. 24, N.Y. 21 )

SECCION SEGUNDA

RELACIONES DE LOS ABOGADOS CON LOS TRIBUNALES Y DEMAS AUTORIDADES

 

Artículo 21º - Respeto y apoyo a la magistratura. Acusación de magistrados y funcionarios

Es deber de los abogados guardar a los magistrados el respeto y la consideración que corresponden a su función social.
No siendo los jueces enteramente libres para defenderse, tienen derecho a esperar la ayuda del foro contra las críticas injustas. Frente a motivos fundados de serias quejas contra un magistrado, es derecho y deber de los abogados presentar la denuncia o acusación ante las autoridades o ante sus Colegios. En tales casos, los abogados que los formulen deben ser apoyados por sus colegas.
La presente norma se hace extensiva a todo funcionario ante quien deban actuar los abogados en el ejercicio de su profesión.
( Unif. 17, 18, 19 y 20, Fed. 40 y 45, N.Y. 1)

Artículo 22º - Nombramiento y actividad de magistrados. Aspiración a la magistratura

Es deber de los abogados procurar por todos los medios lícitos que el nombramiento de magistrados se haga en consideración exclusiva a sus aptitudes para el cargo y que los jueces se contraigan a su función, apartándose de actividades distintas a la judicatura, que impliquen el riesgo de comprometer su imparcialidad o disminuyan la jerarquía de su investitura.
La aspiración de los abogados al desempeño de funciones judiciales, debe estar inspirada en una estimación imparcial de su idoneidad para aportar honor al cargo, y no por el deseo de obtener las distinciones y ventajas que el cargo pueda significar.
( Unif. 18, N.Y. 2 )

Artículo 23º - Influencias personales sobre el juzgador. Comunicación privada con el juez.

El abogado no debe ejercer influencia sobre el juzgador, apelando a vinculaciones políticas, de amistad o de otra índole, o recurriendo a cualquier otro medio que no sea el de convencer con razonamiento.
Las atenciones excesivas con los jueces y familiaridades no usuales, deben ser prudentemente evitadas por los abogados cuando, aun motivadas por relaciones personales, puedan suscitar falsas o equivocadas interpretaciones de sus motivos.
El abogado debe abstenerse de comunicarse o discutir en privado con los jueces, respecto del mérito de las causas sometidas a su decisión, salvo casos de justificada urgencia. Puede hacerlo en el despacho de los magistrados, fuera de la actuación ordinaria de las causas, para urgir pronunciamientos o reforzar oralmente sus argumentaciones. Pero en ninguna de ambas hipótesis es admisible que en ausencia del abogado contrario, se aduzcan motivos y consideraciones distintos de los que constan en autos.
( Unif. 22, Fed. 43, N.Y. 3, Proyec. Fed. 10, Et. y 5, Dec. )

Artículo 24º - Recusaciones

El abogado debe hacer uso del recurso excepcional de las recusaciones con gran moderación, recordando que el abuso de ellas compromete la majestad de la justicia y la dignidad de la profesión.
( Fed. 41, Proyec. Fed. 7, Dec. )

 

SECCION TERCERA

RELACIONES DE LOS ABOGADOS CON SUS CLIENTES

 

Artículo 25º - Obligaciones para con el cliente

El abogado debe realizar plenamente la gestión y defensa de los intereses de su cliente. Ningún temor a la antipatía del juzgador ni a la impopularidad, ha de detenerle en el desempeño de su deber. El cliente tiene derecho a los beneficios de todos los recursos y defensas autorizados por la ley, y debe esperar de su abogado que apele a todos esos recursos y defensas. Pero tendrá presente que la misión del abogado debe ser cumplida dentro de los límites de la ley, y que debe obedecer a su conciencia y no a la de su cliente.
( Unif. 25, Fed. 21, N.Y. 15 )

Artículo 26º - Asuntos posteriores, contrarios a los intereses del cliente, confiados en secreto.

El deber de patrocinar al cliente con absoluta fidelidad y de no revelar sus secretos y confidencias, impide al abogado la aceptación subsiguiente de tareas profesionales en asuntos que fecten el interés del cliente, con respecto a los cuales se le haya hecho alguna confidencia.
( N.Y. 6 )

Artículo 27º - Conocimiento de los asuntos. Aseveraciones sobre su éxito y convicción personal del abogado.

El abogado debe tratar de obtener pleno conocimiento de la causa de su cliente antes de emitir opinión sobre ella, pero no debe nunca asegurar el éxito del pleito, limitándose a significarle si su derecho está o no amparado por la ley y cuales son, en su caso, sus probabilidades, sin adelantarle una certeza que él mismo no puede tener.
El abogado debe abstenerse de afirmar como argumento en juicio, su convicción personal sobre la inocencia de su cliente o la justicia de la causa.
( Unif. 26, Fed. 24, N.Y. 8 y 15, Proyec. Fed. 11, Et. )

Artículo 28º - Aclaraciones al cliente. Conflicto de intereses

Es deber del abogado enterar al cliente de todas las circunstancias que puedan influir sobre él, respecto de la elección de abogado.
Es contrario a la profesión representar intereses opuestos, excepto mediando consentimiento unánime prestado, después de completa aclaración de los hechos. Dentro del sentido de esta regla, existen intereses encontrados cuando se debe simultáneamente defender e impugnar una misma medida.
( Unif. 29, N.Y. 6 )

Artículo 29º - Renuncia al patrocinio

Una vez aceptado el patrocinio de un asunto, el abogado no podrá renunciarlo sino por causa justificada sobreviniente o anterior recién conocida, especialmente que afecte su honor, dignidad o conciencia o implique incumplimiento de las oligaciones morales o materiales del cliente hacia el abogado, o haga necesaria la intervención exclusiva de profesional especializado. Pero, aun en este caso, debe cuidar que su alejamiento no sea intempestivo y perjudicial al cliente, y en todos los casos, reservar las causas que lo hayan determinado a alejarse, cuando la revelación pueda perjudicar al cliente.
Aunque la renuncia se produzca antes de asumir el patrocinio, el abogado debe considerarse hacia el cliente con las mismas obligaciones que si lo hubiera desempeñado.
( Unif. 30, Fed. 20, 22 y 23 )

Artículo 30º - Reemplazo por colega

En general, el abogado no debe, sin consentimiento del cliente, hacerse reemplazar por otro en la defensa o patrocinio confiados. Empero, puede proceder a ese reemplazo en caso de impedimento súbito o imprevisto, dando inmediato aviso al cliente.
( Fed. 26 )

Artículo 31º - Colaboración profesional en la defensa del cliente y conflicto de opiniones

La proposición del cliente de dar intervención a otro abogado adicional, no debe ser considerada como prueba de falta de confianza, pues el asunto debe ser dejado al arbitrio del cliente, y por regla general, aceptarse la colaboración. Sin embargo, el abogado debe rehusar la asociación de otro colega, si no le resulta grata, declinando el patrocinio confiado.
Cuando los abogados que colaboran en un asunto discrepan, el conflicto de opiniones debe ser expuesto al cliente para su resolución final. La decisión debe ser aceptada, a menos que la diferencia la vuelva impracticable para el abogado cuya opinión ha sido rehusada, en cuyo caso corresponde se lo dispense de seguir interviniendo.
( Unif. 44, N.Y. 7 )

Artículo 32º - Conducta incorrecta del cliente.

   I) El abogado debe procurar que sus clientes no incurran en la comisión de actos reprobados por las presentes normas y velar porque guarden respeto a los magistrados y funcionarios, a la contraparte, a sus abogados y a los terceros que intervengan en el asunto. Si el cliente persiste en su actitud, el abogado debe renunciar al patrocinio.
II) Cuando el abogado descubre en el juicio una equivocación o una impostura que beneficie injustamente a su cliente, deberá comunicárselo a fin de que la rectifique y renuncie al provecho que de ella pudiera obtener. En caso que el cliente no esté conforme, el abogado debe renunciar al patrocinio.
( Unif. 31 y 32, Fed. 21, N.Y. 16, Proyec.Fed. 8, Deb. Part. )

Artículo 33º - Honorarios y anticipos. Controversias acerca de los honorarios.

El abogado debe ajustar la fijación y cobro de sus honorarios a las reglas de la ley.
Puede solicitar del cliente entregas a cuenta de honorarios o gastos, siempre que observe la moderación adecuada a su ministerio.
Debe evitar los apremios y toda controversia con el cliente acerca de los honorarios, hasta donde sea compatible con su dignidad y con el derecho a recibir justa retribución. Sólo debe recurrir a la demanda contra su cliente para impedir la injusticia, la injustificada demora o el fraude, y en tal caso se aconseja al abogado se haga representar o patrocinar por un colega.
( Unif. 38, Fed. 34, 35 y 37, N.Y. 14 )

Artículo 34º - Adquisición de intereses en el asunto

Es recomendable que el abogado no adquiera interés pecuniario de ninguna clase relativo al asunto que patrocina o haya patrocinado, ni directa o indirectamente bienes pertenecientes al juicio en los remates judiciales que sobrevengan, aunque sea por razón del cobro de sus honorarios, ni acepte en pago de éstos dación de bienes que hayan pertenecido a la causa patrocinada.
( Unif. 37, N.Y. 10 )

Artículo 35º - Bienes del cliente

El abogado debe dar previo aviso a su cliente, de los bienes y dinero que reciba para él y entregárselos tan pronto los solicite. La demora en comunicar o restituir, constituye falta grave a la ética profesional.
( Unif. 39, Fed. 25, N.Y. 11, Proyec. Fed. 6, Et. )

 

SECCION CUARTA

RELACIONES DEL ABOGADO CON SUS COLEGAS Y LA CONTRAPARTE

 

Artículo 36º - Fraternidad entre los abogados. Deberes entre sí.

Entre los abogados debe haber fraternidad que enaltezca la profesión, y cada uno de ellos hacer cuanto esté a su alcance para procurarla.
I) Los sentimientos hostiles que puedan existir entre los clientes, no deben influir en la conducta y disposición de los abogados entre sí. Deben evitar los personalismos, respetar la dignidad del colega y hacer que se la respete debidamente, impidiendo toda maledicencia del cliente hacia su anterior abogado o hacia el patrocinante de su adversario.
II) La confianza, la lealtad y la hidalguía deben constituir la disposición habitual del abogado hacia sus colegas, a quienes facilitará la solución de impedimentos momentáneos que no les sean imputables, como ausencia, duelo, enfermedad u otros semejantes. Ningún apremio del cliente debe autorizarlo a apartarse de las normas.
III) Los esfuerzos directos o indirectos, para apoderarse de los asuntos de otros abogados o captarse clientes, son indignos de quienes se deben lealtad en el foro, pero es deber profesional dar consejos adecuados a quines buscan ayuda contra abogados infieles o negligentes. Es recomendable, como norma general, informar previamente al colega imputado.
IV) Todos los abogados intervinientes deben considerarse con idéntico interés solidario en el más rápido y económico desarrollo del proceso. Les alcanza el deber de no demorar el cumplimiento de diligencias decretadas durante el litigio. Incurre en desconsideración para con sus colegas el abogado que, pese a solicitación de otro profesional, espere las notificaciones o intimaciones respectivas sin explicar las causas que justifiquen su demora.
( Unif. 40, Fed. 44, N.Y. 7 y 17, Proyec. Fed. 4, Part. )

Artículo 37º - Ayuda a los abogados jóvenes

Los abogados jóvenes han de utilizar en los primeros tiempos del ejercicio de la profesión, como convenientes y en algunas circunstancias como necesarios, el consejo y la guía de abogados antiguos de su Colegio, quienes deben prestar esta ayuda desinteresadamente y del modo más amplio y eficaz. La omisión en reclamarlo por parte del abogado nuevo, será será estimada al considerarse las transgresiones en que incurra. Asimismo, la negación del auxilio en la medida en que deba esperarse lo preste el abogado requerido, constituirá falta susceptible de sanción disciplinaria.

Artículo 38º - Convenios entre abogados

Los acuerdos celebrados entre abogados deben estar estrictamente cumplidos, aunque no se hayan ajustado a las normas legales. Los que fueren importantes para el cliente deberán ser documentados, pero el honor profesional exige que, aun no habiéndolo sido, se cumplan como si constaran en instrumento público.
( Unif. 43 )

Artículo 39º -  Trato con la contraparte y testigos

El abogado no debe tener trato directo ni indirecto con la contraparte. Únicamente por intermedio de su abogado deben ser gestionados convenios y transacciones.
Cuando el adversario no tenga patrocinante, esté iniciado o no el pleito, y el asunto requiera razonablemente asesoramiento, el abogado debe exigirle dé intervención a otro abogado para tratar convenios o transacciones.
El abogado puede entrevistar libremente a los testigos de una causa civil o penal en la que intervenga, pero no debe inducirlos por medio alguno a que se aparten de la verdad.
( Unif. 41, Fed. 27, N.Y. 9, Proyec. Fed. 4, Dec. )

Artículo 40º - Sustitución en el patrocinio

El abogado debe dar aviso al colega que haya intervenido en un asunto, antes de aceptar el patrocinio o representación de la misma parte. El aviso previo no es necesario cuando el anterior colega ha renunciado expresamente al patrocinio o mandato. Sin embargo, es recomendable que el nuevo abogado haga saber al anterior su intervención en el asunto.
( Unif. 42, Fed. 46, Proyec. Fed. 9, Deb. Part. )

Artículo 41 º - Deberes hacia su Colegio

Es deber del abogado prestar su concurso personal para el mejor éxito de los fines del Colegio al que pertenezca, y del Colegio de la Provincia. Los encargos y comisiones que se le confíen deben ser aceptados y cumplidos, excusándose sólo cuando pueda invocar causa justificada.
( Unif. 47 )

 

SECCION QUINTA

 

Artículo 42º -  Aplicación e interpretación de estas normas. Alcance y cumplimiento.

Las Normas de Ética se aplican a todo el ejercicio de la abogacía. Los abogados inscriptos en los Colegios departamentales de la Provincia quedan obligados a su fiel cumplimiento.
( Unif. 48 )

Artículo 43º -  Regla general de interpretación

Los deberes particulares señalados no importan la negación o exclusión de otras reglas que, sin estar especificadas, derivan imperativamente de las condiciones esenciales del ejercicio de la abogacía.
( N.Y. Intr. Proyec. Fed. Disp. Final )